Devolver a la sociedad su protagonismo

Devolver a la sociedad su protagonismo

Durante la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI se ha desarrollado la técnica del servicio público, que, sin lugar a dudas, ha dado lugar a un desarrollo sin precedentes de la humanidad: varias revoluciones industriles y tecnológicas, procesos de igualación social, educación generalizada, sanidad, universidad, seguridad social, sistema de autonomía personal y de atenció a las personas en situación de dependencia, han acreditado la inmensa capacidad creadora de la técnica del servicio público. A todo ello ha servido el "servicio público": pasar de una sociedad no equilibrada, rural, sin salud, comunicaciones, transportes, a unas sociedad con mayor grado de instrucción, más civilizada, más igualitaria, más próspera, con mayor esperanza de vida. Así pues, el servicio público es merecedor de todo elogio ya que ha sido un instrumento de progreso, y también de socialización, especialmente, en los Estados en vías de desarrollo. Pero, en el año 2009, ¿esta situación ha terminado? ¿Ha cumplido su misión el servicio público tradicional, tal como lo entendemos? Verdaderamente, los Estados de la Unión Europea, en su generalidad, teniéndose en cuenta su configuración mediante formas republicanas o monárquicas, así como sus correspondientes divisiones territoriales en Comunidades Autónomas, Estados Regionales, Landers, se han hecho demasiado grandes con una incapacidad, a veces, notoria; la calidad de los servicios públicos, a veces, deja mucho que desear a la ciudadanía y aparece como cautiva de haber dejado su vida y hacienda en un "monstruo que devora a sus propios hijos". Lo que late en el fondo de esta propuesta es, máxime con la crísis económicas que afronta la Unión Europea, si debemos devolverle al ciudadano y a la sociedad su protagonismo, su iniciativa propia, con la libertad de elegir, mediante la devolución de actividades públicas al sector privado, a la sociedad civil, lo cual, es todo lo contrario a lo dispuesto en el artículo 128 de la Constitución Española vigente, o, por contra, seguimos en la senda actual mediante actividades sociales en manos de los Estados, con un mayor gasto público y una inflación fuera de la estabilidad presupuestaria por circunstancias óbices.


Algunos países europeos han desarrollado sus servicios públicos hasta alcanzar altas cotas de excelencia en cuanto a calidad. Estoy pensando en las países nórdicos, paradigma del Estado de bienestar. En este sentido, la actual crisis ecónomica puede ser una buena piedra de toque para medir la capacidad de los países europeos en este ámbito. Para calibrar su capacidad de respuesta a los problemas de la ciudadanía.

Por tanto, ¿no habría que abogar desde la sociedad civil por una mejora de la inversión, la gestión y la eficacia de estos servicios por parte de los Estados, tomando como ejemplo los países donde el sector público es referente, más que por una cesión total de estos al sector privado?