LA REVOLUCIÓN DEL HARDWARE COMERCIAL
Cuando la globalización de las comunicaciones es un hecho, gracias a las nuevas tecnologías de la información, con su repercusión en el mercado internacional, (nuevas tecnologías que podríamos denominar metafóricamente software), creo necesaria una reforma integral de lo que podríamos considerar el hardware del comercio: la red de infraestructuras.
Propongo una intervención de mejora, en calidad y cantidad, de las infraestructuras viarias, ferroviarias y aéreas, sobre un proyecto global para todos los países de la Unión, con fondos europeos, que permita la circulación de personas y productos de una punta a otra de la Comunidad.
Esta reforma tendría que ir unida a la financiación de un porcentaje en el coste del transporte por ferrocarril y aéreo, haciendo su uso tan económico, rápido y de calidad, que genere un flujo incesante de mercancías y personas.
En mi opinión, esto dará como resultado la eliminación REAL de las fronteras, así como la generación de riqueza: tanto por la revitalización de las relaciones comerciales entre los países de la Unión Europea, como por la inversión de países no comunitarios interesados en participar de las ventajas y oportunidades que se le ofrecen.
Ni EEUU, ni China, ni Rusia, cuentan por sus características geográficas y políticas, con los requisitos necesarios para que una propuesta similar fuese viable y pudiese competir con la nuestra.
Me parecería genial. Poder saltar de España a Londres, pasar después a Berlín, llegarme a Atenas y volver, gastando lo justo en el billete, tardando 1 ó 2 horas en los trayectos, y cómodamente sentado en mi sillón.
Creo que fomentaría mucho el turismo interno de la UE.
Hay muchos sectores que se verían beneficiados. El turismo es sólo uno de ellos. Un transporte barato, seguro y fluido redundaría en beneficio de las empresas, de los trabajadores y de los consumidores: aumentaría la competencia y forzaría la especialización, mejorando la calidad y el precio.